José Borreguero Jiménez, otro visueño internacional por su pintura

José Borreguero.

Antes de que Juan Roldán fuera nuestro pintor más internacional, mucho antes, José Borreguero Jiménez dio a conocer su arte en Argentina, Brasil y ya en España, en Palma de Mallorca, Barcelona y Torremolinos. Nace nuestro personaje en El Viso del Alcor el día 19 de noviembre de 1926. Hijo de Manuel Borreguero y de Dolores Jiménez.

En 1989 junto con Manuel Antonio Moreno de los Santos y Antonio Vargas Santos, nos dirigimos a su domicilio en Torremolinos, con el objeto de que fuese el pintor de la portada de la segunda revista de la Santa Cruz. Nos encontramos con un visueño enamorado de su tierra, ese día José empezó a hablar de su vida y su trayectoria artística, no recuerdo exactamente palabra a palabra dicha conversación, pero voy a poner en su boca su historia.

“…. Me quede huérfano de madre muy pequeño, apenas tenía los tres años, nos fuimos a vivir a casa de mi abuela paterna, en el callejón del tío menuito (Calle Cervantes), esquina con la calle la Cruz.

Mi abuela era una mujer buena pero dura, más bien bruta y poco cariñosa. Fui un niño muy especial, tímido, poco dado a participar en los juegos de la infancia, el salto de la muerte, al coger, al lapo, la paría en los sardineles etc. etc. Fui monaguillo, de ahí comenzó mi afición a la pintura, me llevaba horas, digo días contemplando los cuadros del Altar Mayor de la parroquia y las pinturas del convento y también la expresión de las imágenes.

En la casa de mi abuela había un pequeño patio blanco como la nieve, lleno de muchas y diversas flores y una parra que servía en verano para dar sombra, debajo de la parra empecé a dibujar y a colorear los dibujos con lápices de colores, no paraba de observar y dibujar.

Mi único hermano se llama Manuel a los seis años lo pusieron a trabajar y desdelos nueve años hemos vivido separados. Mi primer trabajo fue de porquero, hacía el recorrido de la vega a las huertas, mi segundo trabajo a parte de monaguillo fue de aprendiz de zapatero del Maestro Seri, allí estuve hasta que me fui a hacer la mili, al ejercito de aviación en Sevilla. Cuando me licencié me coloqué de portero en casa de unos marqueses, allí tuve la oportunidad de conocer a muchos personajes.

En 1949 emigre a Argentina, me fui de mayordomo con los señores de Ibarra, llegue a Buenos Aires un 27 de enero, allí viví varios años, desempeñe varios trabajos y así pude ganar para mi sustento y estudios. Me matriculé en la Academia del Beato Angélico que dirigía un fraile dominico, luego pasé al estudio de Jorge Larco, que fue discípulo en España de Julio Romero de Torres.

Dejo Buenos Aires y me voy a Mar de Plata, allí hago una exposición individual y varias colectivas, dejo de trabajar como mayordomo y me dedico de lleno a la pintura y a vivir de ella. Dejo Argentina y marcho a Brasil, hago retratos, pequeñas exposiciones y me voy defendiendo.

Como todo joven pienso en Europa y en especial en Paris, cuna del arte, así que en 1962 decido volver a Europa, aproveché para pasar por España y volver a El Viso y visitar a mi padre, y me sucedió lo inesperado, todo al revés de lo planeado, encuentro a mi padre enfermo y muy anciano, así que decido quedarme con él y cuidarle hasta su muerte. En este tiempo en mi pueblo consigo que la Caja de Ahorros San Fernando de Sevilla me cediese el uso de la primera planta de su sede social en la calle La Muela, allí me dedico a pintar y desde su azotea a crear paisajes muy visueños, gracias a mi trabajo consigo sobrevivir.

A la muerte de mi padre me marcho a Torremolinos, hice una exposición y como no hacia pintura comercial, no me fue muy bien, me traslado a Palma de Mallorca y traté de defenderme con mi pintura personal y me dediqué a la pintura comercial, pintor bohemio, pero no bohemio desordenado. En Palma estuve un año, en 1968 me traslado a Barcelona, pero al no ser catalán me fue imposible exponer, por lo que decido volver a Torremolinos, vivo de mis pinturas comerciales, con ello consigo comprarme un piso céntrico y vivir, si no con lujo si con honestidad.”

Así recuerdo este encuentro, en ese día nos encontramos con un pintor en decadencia, tras sufrir un desprendimiento de retina y tras varias intervenciones termina por quedar imposibilitado para ejercer su trabajo. Aún conserva muchos cuadros y le ofrecimos hacer una exposición en nuestro pueblo.

En 1993 se inaugura la exposición con bastante éxito, consigue vender algunos cuadros y alivia su economía. José vive en su piso de Torremolinos, con la ayuda de familiares, amigos y con una pequeña paga de la Junta de Andalucía.

No mejora de la vista y los años le empiezan a pasar factura, la vista, los nervios… y opta por solicitar su ingreso en la residencia de mayores San Pedro Nolasco de nuestro pueblo. Llega el 12 de marzo del año 2.000, vende su piso y así ayuda a costear su instancia en la residencia. Se encierra en su habitación personal, de la que apenas sale y también se niega en muchas ocasiones a recibir visitas, solo salía para revisión médica y asuntos muy particulares.

Poco antes de su fallecimiento fui a visitarle y conversamos toda una mañana, hablamos de todo un poco, fue como el anuncio de una despedida, conseguí fotografiar varios dibujos y fotos, de una carpeta que guardaba como un tesoro, era la única maleta que tenía. El día 10 de octubre de 2014 nos dejó para siempre, recibió un entierro religioso y sus cenizas fueron dispersadas por nuestros campos.

Para aquellos que estén interesados en este personaje recomiendo que lean una entrevista que realizó su amigo y pintor Antonio Vargas y que se publicó en la Revista de la Santa Cruz del año 1990, editada por la Asociación Cultural Amigos del Viso.

He querido empezar esta serie de vivencias con un hombre que nos dejó un legado pictórico muy digno, muchas desus obras se pueden ver en la residencia de mayores San Pedro Nolasco, a la cual las donó.

TEXTO: José María López Moreno

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