Dani ‘el uruguayo’, la falsa identidad del presunto autor del crimen de El Viso

La familia del vigilante muerto a tiros en El Viso se personará como acusación y espera reabrir caso. Imagen: Jesús Spínola

Diez años después de aquel fatídico 15 de julio en El Viso del Alcor, queda resuelta la autoría del atraco que acabó con la muerte del vigilante de seguridad Jerónimo Luna a las puertas de la Plaza de Abastos Santa Marta. Se trata de Sergio Fernando Lima, natural de Uruguay pero que residía en Montequinto (Dos Hermanas), donde se llegó a casar y a tener hijos bajo la falsa identidad de Daniel Glisento.

En la barriada nazarena era conocido como Dani ‘el uruguayo’ y tenía hasta cierta reputación. De hecho, aunque salía poco de casa, se dejaba ver frecuentando con algunos futbolistas de Uruguay que jugaban en el Real Betis y el Sevilla FC. Pasaba unas tres horas a diario en un gimnasio de Montequinto y llevaba y recogía a los hijos de su pareja del colegio.

La Policía Nacional lo detuvo en 2015 después de que cometiera en el Polígono Parsi de Sevilla otro atraco de características similares al que hizo en El Viso en 2008. Entonces, abordó a un camionero a plena luz del día y le pegó dos tiros en las piernas para robarle dos carpetas, en una de las cuales había dinero. Pese a que había testigos y el suceso quedó grabado por las cámaras de seguridad, consiguió darse a la fuga en una motocicleta, sin saber, eso sí, que había dejado una huella dactilar, una error que, a la postre, ha sido definitivo para su identificación.

Se comprobó entonces que en España no estaba fichado, pero la investigación siguió su curso. Se rastreó la zona por la que huyó en este segundo atraco y una pista hizo fijar la mirada en Montequinto, donde la Policía encuentra un pasaporte a nombre de Daniel Glisenti, del que consta que había sido robado en Uruguay en el año 2005. Aquel año, precisamente, se había fugado de la cárcel de Rocha, cerca de Montevideo, Sergio Fernando Lima Moreira, un preso de 26 años que había sido condenado por matar a puñaladas a un joyero en un atraco que tuvo lugar en 2001. Sobre él pesaba una orden internacional de búsqueda y captura emitida por las autoridades uruguayas.

Así, poco a poco se fueron encajando las piezas del puzzle. Todas las descripciones de los testigos hablaban de un tipo de 1,85 metros, pelo corto, castaño claro y complexión fuerte, pero la huella dactilar encontrada en ese segundo atraco ha sido definitiva, pues coincidía con las que tenía la Policía uruguaya de Sergio Fernando Lima, el preso fugado. La Policía lo detuvo el 17 de septiembre de 2015, pero por trámites legales y de burocracia con su país de origen, su detención definitiva se ha retrasado hasta que en la mañana de este 4 de julio así se ha hecho saber, dándose la investigación por finalizada.