Salvador Falcón abre con su pregón el tiempo de Glorias en El Viso

Salvador Falcón.

Salvador Falcón Cerezo ha pregonado las Glorias de María de El Viso y lo ha hecho con un texto que hizo aflorar los sentimientos a las advocaciones de Glorias de la localidad, en especial a la Virgen del Rocío, y en el que la música estuvo muy presente. De hecho, previo al inicio del Pregón, ya en el salón de actos de la Casa de la Cultura la mañana ofrecía los sonidos rocieros de la flauta y tamboril, amenizando de esta forma la llegada de muchos visueños y visueñas que no quisieron perderse este pregón que da inicio a este tiempo de Glorias en la localidad.

A las 12 de la mañana se abría el telón y Gustavo García Pérez tomaba el atril para hablar del pregonero, de quien destacó la profunda amistad que se tienen y la devoción compartida por la Virgen del Rocío. La marcha Rocío de Manuel Vidrié antecedió al momento en el que Salvador Falcón tomó el atril. Instante que el público aprovechó con un aplauso. Un pregón que arrancó con un prólogo de la llegada de Pentecostés y del momento en el que el Consejo de Hermandades le propuso ser pregonero. Falcón quiso dedicar este momento a su madre y a su tía Mercedes, personas fundamentales en su vida.

Tras las dedicatorias, las primeras palabras fueron para la Virgen de la Merced, advocación muy importante en la localidad de la que el pregonero destacó el octavo centenario de historia celebrada y su devoción. Todavía en el convento el pregonero habló de la Virgen de los Reyes, advocación muy venerada por el pregonero gracias a su tía Dolores, quien le inculcó esta devoción. La Virgen del Carmen también tuvo su parte importante en el pregón, al igual que Manolo ‘el campanero’.

Una de las partes mas intensas fue para Santa María del Alcor. Una historia de amor del pregonero, que comenzó cuando su madre le presentó. Momentos de las Fiestas y júbilo de todo un pueblo por su patrona quedaron reflejados en el pregón. Un pregón que empezó y finalizó hablando de Rocío, devoción principal del pregonero y quien dijo que nació para ser rociero, compartiendo sus momentos vividos en los caminos y soñando con el próximo rocío. Los momentos finales del pregón fueron dedicados a la Hermandad de Sevilla y a las advocaciones marianas de penitencia.