El Viso ha experimentado ese otro silencio de la Madrugá. El que puede tener cualquier otra noche del año. Que es el silencio que desprende también la hermandad de La Piedad durante su estación de penitencia. Un sigilo roto únicamente por el rachear de los pies de los costaleros y por el inconfundible toque del muñidor. Sonidos que se han echado de menos.
La hermandad de La Piedad, en la noche más hermosa del año, ha estado ante la estación de penitencia más atípica que ha vivido, y posiblemente pueda vivir, en su corta pero intensa historia hasta el momento. La cofradía de negro de la Semana Mayor visueña ha agradecido a todas las personas que desde casa han tenido presente al Señor de la Buena Muerte y Nuestra Señora de la Piedad. Agradecimiento que se extiende a los hermanos Javier Vázquez y Juan María Sánchez, quienes han hecho posible que por redes sociales todos los actos de la jornada hayan llegado a cada uno de los hermanos y devotos. Incluso, como observan en esta imagen, se ha proyectado en un bello rincón de la localidad la estación de penitencia de La Piedad por las calles de El Viso. Momentos de la Madrugá más silenciosa.



