El 8 de marzo es el Día Internacional de la Mujer. No es un día de celebración, es un día de reivindicación, de lucha por unos derechos que son nuestros, de sororidad, de amor y de recuerdo a todas las víctimas del machismo, a las asesinadas (1.081 mujeres en España desde 2003), vendidas, esclavizadas, mutiladas, silenciadas… Ante tanta injusticia, no es suficiente con un 25 de noviembre, también hoy hay que visibilizar esta situación dramática que sigue viviendo la mujer en nuestra sociedad. Una sociedad que construimos entre todos, que alimentamos todos.
Los abusos hacia la mujer solo por el hecho de serlo no son únicamente físicos y tienen diversas manifestaciones. Por poner un ejemplo, en España, en 2021, las mujeres siguen ganando menos que los hombres en el mismo puesto (-21%), siguen sufriendo el techo de cristal, tienen más dificultades para encontrar empleo, siguen asumiendo el rol de cuidadoras que las obliga a abandonar trabajos, objetivos, sueños… Los datos de la desigualdad son innumerables, pero invisibles para los ojos que aún se niegan a ver, ojos amaestrados, sometidos y acomodados. Qué difícil es mirarse en ese espejo, qué pereza da el cambio, qué fastidio compartir privilegios.
Es por esto que el feminismo es necesario, porque no existe la igualdad real. No es hembrismo, no es una guerra entre géneros, es un movimiento pacífico formado por mujeres y hombres que continuarán caminando para transformar la sociedad, abriéndose paso entre la maleza de lastres del pasado, de negacionistas y de todo lo que impida el avance hacia un mundo más justo.
Firma: Redacción La Voz de El Viso



