Juan Jesús Amo nos guía a través de la magia en ‘El viaje de Bardo’, su nueva novela

En un lugar que bien podría ser éste, pero muchos años atrás, Iöann, un aspirante a mago que peregrina hacia su Iniciación, se ve involucrado en las peripecias de Gato, un muchacho autista con un extraño don: canta, pero no como el resto de los mortales. Este es el argumento de El viaje del Bardo – El bosque de los magos, la nueva novela de Juan Jesús Amo Ochoa.

Ambos protagonistas tendrán la oportunidad de alcanzar juntos lo que no habrían podido lograr por separado. A través de sus páginas, el autor logra que la peregrinación de estos personajes hacia su destino se convierta en un viaje interior del que el lector será partícipe. Este camino de aprendizaje, además, cuenta con las ilustraciones del propio escritor, que ya tenían marcado su destino incluso antes de que se creara la propia novela.

No es la primera vez que Juan Jesús, natural de Cuenca pero enamorado de la magia y el sol almeriense de Vera (donde ahora reside), ilustra sus trabajos. Su novela Los Cinco Guardianes (2004) también cuenta con texto y dibujos propios, sus dos pasiones a las que da rienda suelta cuando, dice, “me siento libre”, ya que ser profesor de Enseñanza Secundaria en el pequeño Instituto de Mojácar ocupa la mayor parte de su tiempo. Pese a ello, sigue dibujando (una muestra de ello se encuentra en su perfil de Instagram, @kelmostarin), aunque reconoce que la mayoría de sus creaciones están en paradero desconocido, “a la gente le gustan mis dibujos y a mí me ha gustado regalarlos”.

Como escritor ha conseguido el tercer premio en el II concurso internacional de relatos de la editorial Abaco 2007 con Los viajes de Lady Amanda Webbos y ha sido finalista en varios concursos con relatos como Las profecías de San Tizzippo, Tres árboles o AXIS.

Con El viaje del Bardo – El bosque de los magos, el lector comprenderá que el camino de la vida es más sencillo cuando solo llevamos con nosotros lo imprescindible y aprenderá a distinguir lo verdaderamente importante de lo que no lo es en un viaje que, aunque de inicio se antoja laberíntico, apunta hacia la plenitud.