Nuevo descubrimiento arqueológico en Los Alcores: una media luna y su altar de sacrificios

​El investigador Manuel Ruiz Pineda ha presentado un trabajo en la Delegación de Cultura de la Junta de Andalucía acerca de un excepcional descubrimiento arqueológico en Los Alcores: una media elipse excavada en plena cornisa del Alcor y en cuyo centro emerge lo que considera un altar de sacrificios. El ltar está flanqueado por dos amplias escalinatas procesionales que bajan desde El Alcor hasta La Vega. Existen claras orientaciones astronómicas: el eje mayor de la forma elíptica, y en dirección a La Vega, marca el Este perfecto, esto es, el equinoccio; y la perpendicular al lado exterior del altar que mira a La Vega en dirección a la misma, marca el orto solar en el solsticio de invierno.

El altar tiene un acceso perimetral que bordea la figura en sus lados Norte y Este, formando una cornisa elevada sobre La Vega y perfectamente transitable (señalado en rojo a la izquierda de la figura). Y tiene otro acceso a modo de rampa para ascender a su cima (señalado en rojo a la derecha de la figura). Ambos accesos denotan y hablan en pro de su uso y funcionalidad.

Su descubridor, el abogado Manuel Ruiz Pineda, estudió e interpretó las estructuras, habiendo procedido el pasado 6 de abril a presentar el trabajo con las últimas investigaciones realizadas, en las que ha sido determinante el uso de un magnífico dron, en la Delegación de Cultura de la Junta de Andalucía para el reconocimiento del monumento.

El monumento se ubica al Sur de Carmona sobre La Cornisa de Los Alcores, en la mesa existente entre el Puerto de Brenes y el Puerto aledaño a la Huerta el Soldado. La media luna es una apertura excavada y labrada en pleno borde de La Cornisa del Alcor, de aproximadamente 20 metros de un extremo a otro. Y la fotografía de dron confirma que su forma es elíptica, formando una media elipse perfecta cuyos extremos se abren a la Vega. Como quiera que forma la mitad de una elipse, su eje mayor partiendo de La cornisa y en dirección a La Vega tiene una orientación de 90º, esto es, marcaría el Este perfecto y con ello el equinoccio.

En los lados Norte y Sur de la media luna parten sendas escalinatas, una a cada lado, muy erosionadas con el paso del tiempo, que bajan hasta la Vega. Y en el centro exacto de la forma elíptica emerge una figura con forma rectangular de 7,20 metros de longitud por 5,20 metros de ancho, la que presenta dos accesos claramente definidos: uno perimetral que bordea la figura por sus lados Norte y Este formando una cornisa elevada sobre La Vega y perfectamente transitable; y otro a modo de rampa para ascender a la cima. El lado que mira hacia La Cornisa presenta un saliente a modo de “panza” que le da a dicho lado forma redondeada y que sirve de base al acceso a modo de rampa hacia la cima.

La figura presenta una huella por apisonamiento del terreno con forma de “lengüeta” que se extiende desde la rampa hasta su cima y que denota un uso prolongado en el tiempo. Y al final de dicha huella, y en el lado que mira a La Vega, presenta una forma cóncava a modo de embudo. Todo ello constata una funcionalidad como altar de sacrificios.

Existen claras orientaciones astronómicas: el eje mayor de la forma elíptica en dirección a La Vega marca el Este, esto es, el equinoccio; y la perpendicular al lado del altar que mira a La Vega y en dirección a la misma marca el orto solar en el solsticio de invierno. Todos hechos constatados. Es por lo que los ritos debían tener coincidencias astronómicas.

Para su descubridor, “estamos ante un yacimiento arqueológico de primera magnitud que se destapa como un lugar de culto y ceremonial con coincidencias astronómicas en Los Alcores. Por sus características y por la relación del monumento con otros que mantienen una orientación preferencial relacionada con la Astronomía, se podría sugerir un origen Calcolítico o del Bronce Antiguo”. La consulta de los inventarios de bienes patrimoniales a niveles local y autonómico demuestra que el yacimiento no se encuentra descrito ni catalogado, por lo que se espera “que organismos cualificados pongan manos a la obra para su protección, conocimiento y estudio”.