El día dos de agosto de dos mil dos, apareció en el diario ABC de Sevilla, en la sección de cartas al director, una epístola de Don Antonio Blas Pérez Calera, de la cual copio lo siguiente:
“El verano se llevó a un artista sevillano, el profesor Francisco Peláez del Espino. Falleció el pasado 11 de junio, el mismo mes que sesenta y nueve años antes le vio nacer en el céntrico Pasaje Zamora. Entre militares y arquitectos se forjó en la infancia la personalidad abierta de este hombre que amó profundamente a su ciudad y que nunca abandonó…
Enamorado de las artes, comenzó estudiando en la escuela Superior de Bellas Artes Aplicadas y Oficios Artísticos de Sevilla para en 1959 obtener el grado de –profesor- por la Escuela Superior de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría y el de especialista en Restauración y Expertización de Obras de Artes en 1961….
Por esa labor de conjugación entre las Bellas Artes y los avances científicos fue nombrado en 1979 miembro de la Academia de Medicina y Cirugía de Sevilla. En 1982 pasó al Cuerpo de Restauradores de Muesos, finalizando su labor profesional en el Arte Moderno y Contemporáneo de nuestra ciudad donde se jubiló.…
Aunque su obra, entonces innovadora, produjera polémica en alguna ocasión como le ocurre a todo profesional expuesto a la opinión pública, fue un trabajador incansable reconocido tanto dentro como fuera de nuestras fronteras que en los últimos tiempos vivió en la intimidad familiar la merma física causada por una enfermedad. Descanse en paz.”
Así fue Don Francisco Peláez del Espino, pero yo quiero dar a conocer otro aspecto, otro hombre. Trataré de mostrar a ‘Paco Peláez”, un visueño de corazón. El primer contacto que tuve con nuestro amigo Peláez fue hace mucho tiempo, contaría yo con unos catorce años de edad. Por aquel entonces, yo trabajaba en el negocio familiar del Cine Jardín como taquillero cuando una noche asoma la cabeza por la ventanilla de la taquilla un hombre sonriente y me pide cuatro entradas. Todos los días de verano acudía al cine con sus padres y su hermana, después de casado también con su señora.
Su vivienda estaba muy cerca del Cine, en una casa de campo situada en la hoy Avenida República de Nicaragua, frente a la actual Gasolinera Santa María del Alcor. En otras ocasiones lo veía también en la Iglesia, pues era una familia muy religiosa y me sorprendía que llevara un abanico que usaba para refrescarse del calor. Era un hombre avanzado a su época.
Durante su infancia y juventud, Peláez pasó largas temporadas en nuestro pueblo, especialmente en el verano; su padre ejercía de Arquitecto Técnico de nuestro Ayuntamiento. Él me comentaba que era la tercera generación de Peláez en El Viso; su abuelo vino a nuestro pueblo como Recaudador de la Propiedad. Llegó desde Málaga.
Presumía de que vino por primera vez a El Viso en el vientre de su madre. Durante el verano asistía a clases de recuperación con Don Gil López, del que siempre tenía palabras de cariño y del que decía que le inculcó el humanismo que transmitía. Siempre lo llevó a gala. Allí entabló una larga lista de amigos y me viene a la memoria Diego y José María de los Santos, Salvador León Méndez, Arturo Jiménez, Narciso López… y especialmente a Juan Bautista Jiménez, con el que compartiría muchos eventos que más adelante comentare.
A continuación, relaciono algunas de las muchas actividades que realizó en nuestro pueblo:
En los años 1954, 1955 y 1957, realizó las portadas de la Revistas de la Santa Cruz, de la que colaboraba en ellas con poesías y dibujos. En 1963 participó junto a su íntimo amigo Juan Bautista Jiménez en la Revista ‘Unión’, órgano de la Peña Cultural Los Alcores. Publicaron dos interesantes artículos, uno en el mes de agosto, ‘Estudio antiguo Bassilippo y del actual Viso del Alcor a través de su historia’, y otro, el mes de Setiembre, ‘Estudio arqueológico de la antigua imagen de Santa María del Alcor’. No siguieron porque la revista dejo de publicarse.
En 1964, junto a su amigo Juan Bautista Jiménez, creó la antigua casa Conventual de los Frailes Mercedarios, el Colegio Libre Adoptado San Pedro Nolasco; se inició en el curso 1964/65. Un año después, tras la gestión Municipal y de Don Juan Bautista Delgado, padre de Juanito Bautista, fue homologado. Nuestro amigo Peláez solo estuvo dos cursos porque su trabajo en la capital le impedía atenderlo. Este hecho fue muy importante para nuestro pueblo, de ahí salieron médicos, profesores y arquitectos. Fue un momento crucial en el que gracias a Jiménez Bautista y Peláez del Espino toda una generación pudo disfrutar.
En 1970, tras el accidente que sufrió la Sagrada Imagen del Cristo del Amor, fue el supervisor de su restauración. En 1975 restauró la imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno y en 1976, la de María Santísima de la Amargura. En 1990 hizo el cartel del XI Festival del Cante Grande. También en 1990 realizó el cartel de las Fiestas Patronales en honor de Santa María del Alcor. En 1991 realizó el cartel de las Fiestas de la Santa Cruz. En el mismo año de 1991 hizo la portada de la Revista de la Santa Cruz que edita la Asociación Cultural Amigos del Viso. En 1995 pregonó la Cabalgata de Reyes Magos, que organiza El Ateneo Popular.
En la década de los 80/90 del siglo pasado, Cáritas Parroquial, de la que yo me enorgullezco de haber sido su presidente, organizaba exposiciones de libros y también se creó un concurso infantil y juvenil de Pintura. Él, junto con uno de sus mejores amigos, Antonio Vargas Santos, formaba el jurado. Al pasar por un cuadro, que representaba un desnudo, Peláez se detuvo, se acercó y dijo — Este niño será un artista,– pero resulto ser que el cuadro había sido pintado por un miembro de Cáritas ya mayorcito a lo que rectificó y dijo – No tiene nada que hacer –.
En 1997 nuestro personaje, muy vinculado a la Hermandad de Ntra. Sra. de los Dolores y en especial con un entrañable miembro de la misma, José Antonio Martín Benítez ‘Oño’, al cual nombró heredero de su legado sobre nuestro pueblo, hizo su última presencia cultural en dicha Hermandad con motivo del LXXV Aniversario fundacional y pronunció dos discursos; uno dirigido a los costaleros y otro a las mujeres visueñas que llevan el nombre de Dolores.
En el año 1973 se crea la Urbanización ‘El Balcón de Los Alcores’, la única urbanización construida encima de la cornisa de los Alcores y Peláez adquiere una parcela y construye un chalet con mirada a la Vega. Su constructor fue Antonio Hernández Pineda ‘Talento’, íntimo amigo de él y de su familia. Le denominó ‘El Aquelarre’ y su construcción fue sencilla pero muy original.
Recuerdo que al menos en tres ocasiones lo visité para encargarle algún trabajo o para pedirle consejo sobre nuestra historia. Siempre fue al atardecer de los últimos días de verano. Él me recibía como siempre, agradable, atento y sonriente; nos sentábamos mirando al inmenso panorama de nuestra Vega y entre copitas y aperitivos hablaba y hablaba. Nos dejaba boquiabierto y recuerdo muchas cosas que voy a intentar rescatar de ese rincón de la memoria.
Habla Pelaéz: “Llevo muchos años jugando a Visueño, título que he conseguido en mi dilatada vida dedicada al estudio y al trabajo artístico, de entre todos ellos es el que más estimo”
Paseando por su chalet me sorprendía la originalidad del mismo, pero lo que más me llamó la atención fue un azulejo grande con una raya azul pintada y debajo se podía leer “hasta esta línea llegaron las aguas cuando nuestra Vega era mar”, más o menos así lo creo recordar.
También nos hablaba con mucho orgullo de sus cosas, como que en 1975 fue nombrado miembro de la Unesco, en 1979 miembro de la Real Academia de Medicina de Andalucía; en 1980 le concedieron la Gran Cruz de Merito San Lázaro de Jerusalén; en 1986 Profesor Becario por los Estados Unidos de América, y como no, presumía de pertenecer a El Club Bilderberg.
En esos años comenzó a escribir cosas muy interesantes de nuestro pueblo, como la ‘Ruta Mágica de los Alcores’, en ocho libros inéditos, además de otros muchos más como Topónimos, Cantigas del Rey Alfonso X el Sabio, Mariquilla, Torres de defensa y Patronazgo. Todos ellos los conservo, pero sé que escribió muchos más que espero reunir y a ser posible editar en su día como homenaje a su persona.
No queda ahí todo. El día 11 de junio de 2002 falleció pero siguió prestando servicio a la humanidad. Donó su cuerpo a la ciencia. Hay que tener claridad de ideas, compromiso social y sentimiento cristiano. Su cuerpo fue durante muchos años desmembrado, (nervios, músculos, órganos…) por estudiantes de medicina. Al final, no hace mucho tiempo, los restos que quedaban le fueron entregados a su familia para cristina sepultura. Tendríamos material para escribir muchos más, pero ahora lo que quiero es dar a conocer a este sevillano que era un enamorado de nuestro Alcor.
TEXTO: José María López Moreno



