Sixto Sánchez Barbudo Jiménez

Septiembre es sin duda alguna el mes más importante de El Viso. Ya a mediados de agosto se presenta el cartel anunciando las Fiestas Patronales y el último domingo de agosto la presentación de los niños nacidos durante el año a Santa María del Alcor. Y en septiembre se inician las novenas, la de la mañana, la de los niños y la de la noche, le sigue la ofrenda de nardos, el traslado del Simpecado de la capilla a la parroquia y la felicitación a la patrona con su chocolate incluido, la Función Principal y sus famosos potajes repartidos por todo el pueblo, la salida procesional, la misa por los difuntos, la Romería a los Molinos de Alcaudete y como no su verbena.

Por todo ello este mes quiero sacar del rincón de la memoria a un personaje que no es que esté olvidado, pero para muchos visueños puede ser un desconocido, se trata de Sixto Sánchez-Barbudo Jiménez, nada más y nada menos que el autor de la letra al himno a Santa María del Alcor. Empezaré por dar a conocer al protagonista y luego pasaré a comentar el himno a nuestra patrona. Nace Sixto en nuestro pueblo el día cuatro de noviembre de 1918, hijo de Salvador Sánchez-Barbudo Casado, su padre vino a nuestro pueblo con su abuelo Don Adolfo Sánchez-Barbudo, que ejerció como notario. Sixto se enamora de una visueña, Rosario Jiménez Jiménez y tiene cuatro hijos: Sixto (el que nos ocupa), Adolfo, Librada y Concha.

Con apenas cuatro años sufre un accidente. Jugando con unas tijeras se la clava en un ojo y lo pierde, pero eso nunca fue un impedimento para ser un estudiante estupendo, es más casi nunca usó un ojo de cristal. Lo tenía bien superado. Inicia sus estudios, como no, en la escuela de Don Claudio León Espinosa, de allí su familia lo lleva a Madrid al Instituto Nacional de segunda enseñanza del Cardenal Cisneros, Distrito Universitario, cursos 1934-35 y 1935-36, sacando en todas las asignaturas matrícula de honor. Pasa la Universidad de Sevilla, Facultad de derecho, sacando matrícula de honor en todos los cursos 1939-40, 1940-41 y 1941-42.

En 1944 contrae matrimonio con una guapa visueña, Ramona Martín León de la que tiene dos hijos: Salvador y Ramón (+). En 1948 sufre la pérdida de su mujer, víctima de una cruel enfermedad a la edad de 25 años. A principios de los años 50 contrae segundad nupcias, esta vez con una chica encantadora de Lora del Rio, Concepción de Leyva Montoto, con la que tiene seis hijos: Sixto, Salud, Rosario (+), Concha, Carmen y Macarena.

Se establece con bufete propio en Sevilla, aunque también alterna con clientes de El Viso, teniendo despacho en su casa, que hoy día se conserva como él lo dejó. El 21 de octubre de 1981 se le concede la Orden de San Raiumundo de Peñafort, una condecoración civil española que premia relevantes méritos contraídos por cuantos intervienen en la Administración de Justicia, el cultivo y aplicación del estudio de derecho en todas sus ramas o los servicios prestados en actividades jurídicas dependientes del Ministerio de Justicia. Fue instaurada por Decreto de 23 de enero de 1944, festividad de San Raimundo de Peñafort, patrón de los juristas. Es un galardón que muy pocos abogados ostentan. Fue un abogado al que muchos compañeros consultaban para problemas jurídicos de difícil solución, consta, y me dice su hijo Salvador que nunca cobró a ningún compañero este tipo de consultas.

Compaginaba su instancia en Sevilla y en nuestro pueblo, en la casa que aún se conserva en la calle Real, casa palacio que edificó su abuelo Sixto Jiménez León, que renovó con mucha elegancia su tía Carmen Jiménez y que la disfrutó y cuidó con mucho cariño. Como buen tertuliano se reunía con amigos en ella en las largas noches de verano. Antes de adentrarme en su relación con la Hermandad de Santa María del Alcor, quiero hacer un alto para dar a conocer la categoría de este visueño. Después de la Guerra Civil los personajes que asistían a las procesiones, charlas, recibimientos de autoridades y actos culturales eran los siguientes: Alcalde (representación política), Juez de Paz (representación de la justicia), Comandante de Puesto de la Guardia Civil (representación militar), Cura Párroco ( representación religiosa) y el Jefe de Correos y Telégrafos (responsable de las comunicaciones), además asistían los personajes reconocidos como intelectuales, Sixto Sánchez – Barbudo Jiménez, Arsenio Martínez Sánchez, Cándido Borrego Jiménez, Carlos Méndez León y Manuel León Roldán, entre otros.

Sixto era aficionado a los caballos, hombre religioso y devoto de las tradiciones. Fue pregonero a primeros de los años 50 de siglo XX de la Semana Santa de El Viso y en 1954 también pregonó la Semana Santa de Lora del Rio, pueblo de su segunda esposa. Aunque no fue hermano fundador la Hermandad de Santa María del Alcor, sí tuvo mucha relación con las miembros de las primeras Juntas de Gobierno. En 1940 compuso la letra del himno a nuestra patrona. A mediados de los años 50 fue Hermano Mayor, cargo que sostuvo hasta 1961, en su casa se reunían y de su bolsillo en muchas ocasiones costeaba los gastos que originaban la salida procesional y la gira.

Aunque compuso también unas sevillanas a Santa María del Alcor, quiero rendir homenaje al himno, letra que cantan niños, jóvenes y mayores, al ritmo de la música del Maestro Seri. Es un himno muy corto, pero en su contenido encierra mucha grandeza tanto literaria como espiritual. No se menciona nunca a nuestro pueblo ni habla de visueños y visueñas, llega más lejos. Empieza con un estribillo corto pero lleno de alabanzas hacía la Virgen María:

Reina del cielo y de la tierra. Bendita madre flor de pureza ¡A ti rogamos, Madre de Dios, que nos otorgues gracia y perdón ¡(que nos otorgues gracia y perdón). Estas estrofas que se cierran entre paréntesis pueden repetirse en el canto, si conviniese así a la música, ya que por eso el autor las incluye, para facilitar la tonada popular. Dejando el estribillo, es aquí donde con visión más amplio que en lo local, inmortaliza la advocación a María a un grado más superior, y pide en especial por sus moradores, no lo hace solo por los visueños, sino que llega más lejos sin distinción de pueblo o ciudad.

Por esta tierra de los Alcores brota ferviente tu devoción: bendice siempre a sus moradores, que te saludan con los mejores hondos cantares del corazón. ¡Virgen Santa, Madre mía, del cielo luz y alegría, consuelo del pecador: Impera en los corazones, que en místicas emociones te proclaman con fervor¡ Se vuelve a repetir el estribillo. Sixto ve a Alcora con una visión más amplia, él sabe que hubo un Eremitorio en Los Alcores con su nombre, que nuestro vecino pueblo de Mairena también tuvo devoción. Él ve a Alcora hecha Gracia en Carmona, ve Remedio para todos los males en Mairena y se alza como un Águila buscando el cielo en Alcalá de Guadaira. Es más, ve a Alcora, Rocío en Andalucía, Guadalupe en Extremadura, Pilar en Aragón y Monserrat en Cataluña.

El día siete de Julio de 1983 entrega su alma al cielo en su casa de la calle Real, ese día era jueves, día del Mercadillo, que por aquellas fechas se instalaba en dicha calle. Al llegar los comerciantes se enteraron que había una persona fallecida y de cuerpo presente, tomaron la decisión por respeto al difunto ya su familia de no instalar el mercadillo. Podría escribir más cosas, pero será en otra ocasión. Espero guste a sus hijos y familiares.

José María López Moreno.